El campesino que le dejó el alma al diablo

Benjamín Cubillos murió a orillas del río Yarí en la selva amazónica. Si ya ha leído Mi alma se la dejo al diablo recordará que junto a su cadáver encontraron un escrito a modo de testamento. Escribió que el diablo se le aparecía todas las tardes para llevárselo, dice que lo miraba y salía de río en forma de cerdo. También cuenta que esa misma tarde se le apareció como perro con cabeza negra y cachos. «Quiere mi alma», indicó insistentemente.

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